En los tiempos que corren todos nuestros actos - o casi todos - tienen o pueden tener importancia jurídica.

Contratamos transporte cuando tomamos un taxi, asumimos riesgos cuando conducimos nuestro automóvil, somos compradores diarios de diversos artículos que pueden ir desde los comestibles hasta el periódico, nuestras relaciones familiares, matrimonio, paternidad tienen una regulación legal.

Si ello es cierto en nuestra vida personal, mucho más cierto es aún en nuestra vida laboral, profesional o empresarial.

El contrato de trabajo entre empleador y trabajador; las transacciones con proveedores de bienes y servicios; la comercialización a nuestros clientes; la observancia de normas tributarias o previsionales, ordenanzas  municipales, etc. son múltiples aspectos que conforman una compleja red que rodea toda nuestra actividad.

Es natural entonces que, en nuestro diario trajinar, cometamos errores. Algunos sin consecuencias graves desde el punto de vista legal, otros capaces de echar por tierra el esfuerzo de muchos años.

No es conveniente entonces esperar a los problemas o a los conflictos para buscar un asesoramiento jurídico. Muchos dolores de cabeza podrán evitarse si se cuenta con la información adecuada para adoptar las decisiones que mejor nos amparen desde el punto de vista legal.

Las estadísticas demuestran que un alto porcentaje de personas son reticentes a consultar a un abogado porque estiman que en ello pierden mucho tiempo ya que también tarda la respuesta del profesional y muchas veces no es fácil localizarlo en el momento oportuno. El segundo mayor porcentaje se concentra en aquellos que piensan que un servicio profesional de este tipo es caro.

SERVILEY ha nacido como una respuesta a esta realidad. Para brindar un servicio de asesoramiento legal en forma permanente, accesible, rápida y a un costo razonable.

A través de sus reparticiones especializadas atiende tanto a personas físicas y familias como a instituciones y empresas. 

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